Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras.
El silencio es como el viento: atiza los grandes malentendidos y no extingue más que los pequeños.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
¡Basta de silencios!¡Gritad con cien mil lenguas! porque, por haber callado, ¡el mundo está podrido!
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