Te dicen que no pasa nada, que podia haber sido cualquiera,
pero fuistes tu
tu fuistes la culpable
y tu misma/o eres la culpable de sentir ese dolor tan angustioso en el pecho, que hace que tus ojos se hinchen de tanto llorar, que no tengas hambre, que no logres sonreir y que te sientas la peor escoria del mundo.
martes, 19 de abril de 2011
martes, 12 de abril de 2011
He estado observandote mientras dormias, y parecias completamente en paz.
Ojala yo pudiera sentir eso.
Ojala yo pudierra cerrar los ojos y sentirme en paz.
Pero no puedo
No puedo sentir nada si no estoy contigo,
e incluso entonces lo único que puedo hacer es desear algo que creo que no podre tener nunca
Ojala yo pudiera sentir eso.
Ojala yo pudierra cerrar los ojos y sentirme en paz.
Pero no puedo
No puedo sentir nada si no estoy contigo,
e incluso entonces lo único que puedo hacer es desear algo que creo que no podre tener nunca
Quiero morder tu carne salada,
empezar por tus brazos hermosos y fuertes,
seguir por ese pecho con el que sueñan mis sueños,
ese pecho donde se esconde mi cabeza
hurgando la ternura.
empezar por tus brazos hermosos y fuertes,
seguir por ese pecho con el que sueñan mis sueños,
ese pecho donde se esconde mi cabeza
hurgando la ternura.
Quedarme allí... enredando mis dedos en ese bosquecito que te crece suave y negro bajo mi piel desnuda,
seguir después hacia tu ombligo,
hacia ese centro donde te empieza el cosquilleo,
irte besando, lamiendo, mordiendo,
seguir después hacia tu ombligo,
hacia ese centro donde te empieza el cosquilleo,
irte besando, lamiendo, mordiendo,
hasta llegar allí... a ese lugar...
-apretado y secreto-
que se alegra ante mi presencia,
que se adelanta a recibirme y viene a mí
en toda su dureza de macho enardecido.
-apretado y secreto-
que se alegra ante mi presencia,
que se adelanta a recibirme y viene a mí
en toda su dureza de macho enardecido.
Bajar luego a tus piernas firmes,
con las que vienes a mí con las que me sostienes,
las que enredas en la noche entre las mías blandas y femeninas.
con las que vienes a mí con las que me sostienes,
las que enredas en la noche entre las mías blandas y femeninas.
Besarte amor, hasta apretar tu boca con la mía,
hasta llenarme toda de tu saliva y tu aliento,
hasta que entres en mí con la fuerza de la marea,
y me invadas con tu ir y venir de mar furioso
y quedemos los dos tendidos y sudados
en la arena de las sábanas.
hasta llenarme toda de tu saliva y tu aliento,
hasta que entres en mí con la fuerza de la marea,
y me invadas con tu ir y venir de mar furioso
y quedemos los dos tendidos y sudados
en la arena de las sábanas.
Gioconda Belli.
Ayer pasó el pasado lentamente
con su vacilación definitiva
sabiéndote infeliz y a la deriva
con tus dudas selladas en la frente
ayer pasó el pasado por el puente
y se llevó tu libertad cautiva
cambiando su silencio en carne viva
por tus leves alarmas de inocente
ayer pasó el pasado con su historia
y su deshilachada incertidumbre/
con su huella de espanto y de reproche
fue haciendo del dolor una costumbre
sembrando de fracasos tu memoria
y dejándote a solas con la noche.
con su vacilación definitiva
sabiéndote infeliz y a la deriva
con tus dudas selladas en la frente
ayer pasó el pasado por el puente
y se llevó tu libertad cautiva
cambiando su silencio en carne viva
por tus leves alarmas de inocente
ayer pasó el pasado con su historia
y su deshilachada incertidumbre/
con su huella de espanto y de reproche
fue haciendo del dolor una costumbre
sembrando de fracasos tu memoria
y dejándote a solas con la noche.
Antes de amarte, amor, nada era mío:
vacilé por las calles y las cosas:
nada contaba ni tenía nombre:
el mundo era del aire que esperaba.
vacilé por las calles y las cosas:
nada contaba ni tenía nombre:
el mundo era del aire que esperaba.
Yo conocí salones cenicientos,
túneles habitados por la luna,
hangares crueles que se despedían,
preguntas que insistían en la arena.
túneles habitados por la luna,
hangares crueles que se despedían,
preguntas que insistían en la arena.
Todo estaba vacío, muerto y mudo,
caído, abandonado y decaído,
todo era inalienablemente ajeno,
caído, abandonado y decaído,
todo era inalienablemente ajeno,
todo era de los otros y de nadie,
hasta que tu belleza y tu pobreza
llenaron el otoño de regalos.
hasta que tu belleza y tu pobreza
llenaron el otoño de regalos.
Así recuerdo tus miradas,
tus palabras en mi vida,
la esencia de tu querer,
la armonía de la existencia
que me regalabas día a día.
Así recuerdo las manos
que suavemente me tocaban,
que mis sueños velaban
y sus brazos me rodeaban
de besos y caricias.
Así recuerdo lo que no tengo,
lo que ya no está en mis manos,
lo que se ha ido y nunca más...
tus palabras en mi vida,
la esencia de tu querer,
la armonía de la existencia
que me regalabas día a día.
Así recuerdo las manos
que suavemente me tocaban,
que mis sueños velaban
y sus brazos me rodeaban
de besos y caricias.
Así recuerdo lo que no tengo,
lo que ya no está en mis manos,
lo que se ha ido y nunca más...
ha vuelto,
ni el corazón me has dejado.
Así recuerdo los días y las noches
que tanto te amé,
así recuerdo la alegría
que trajiste dulcemente a todo mi ser.
Así recuerdo el ayer,
ni el corazón me has dejado.
Así recuerdo los días y las noches
que tanto te amé,
así recuerdo la alegría
que trajiste dulcemente a todo mi ser.
Así recuerdo el ayer,
y el hoy no es más que la nostalgia
de lo que el viento se lleva,
lo que el tiempo... no borra,
lo que el amor... no olvida...
de lo que el viento se lleva,
lo que el tiempo... no borra,
lo que el amor... no olvida...
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
¡esas... no volverán!.
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
¡esas... no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido...; desengáñate,
¡así... no te querrán!
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
¡esas... no volverán!.
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
¡esas... no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido...; desengáñate,
¡así... no te querrán!
sábado, 9 de abril de 2011
jueves, 7 de abril de 2011
miércoles, 6 de abril de 2011
Amor mío, si muero y tú no mueres,
no demos al dolor más territorio:
amor mío, si mueres y no muero,
no hay extensión como la que vivimos.
Polvo en el trigo, arena en las arenas
el tiempo, el agua errante, el viento vago
nos llevó como grano navegante.
Pudimos no encontrarnos en el tiempo.
Esta pradera en que nos encontramos,
oh pequeño infinito! devolvemos.
Pero este amor, amor, no ha terminado,
y así como no tuvo nacimiento
no tiene muerte, es como un largo río,
sólo cambia de tierras y de labios.
no demos al dolor más territorio:
amor mío, si mueres y no muero,
no hay extensión como la que vivimos.
Polvo en el trigo, arena en las arenas
el tiempo, el agua errante, el viento vago
nos llevó como grano navegante.
Pudimos no encontrarnos en el tiempo.
Esta pradera en que nos encontramos,
oh pequeño infinito! devolvemos.
Pero este amor, amor, no ha terminado,
y así como no tuvo nacimiento
no tiene muerte, es como un largo río,
sólo cambia de tierras y de labios.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)


